viernes, 16 de noviembre de 2012

Viaje a Soria, puente de todos los Santos 2012

Buenas por segunda vez, está vez voy a hablar de mi último viaje por la provincia de Soria, zona en donde está "mi pueblo" San Andrés de San Pedro. En este viaje, del 31 de octubre al 4 de noviembre, nos juntamos nueve personas: Jaime (primo) Javi (Chin) Raquel, Olvido (mi gordita pareja), Isabel (Popi,  prima) Raúl (su novio), Ana y Sergio (amigos, Sergio eres de traca) y José (de Jerez). Bueno decir que este viaje no ha sido muy turístico por el frío y por la cantidad de personas, pues no es fácil mover a nueve engendros de los cuales un buen grupo está por la noche más augusto de lo que quiere, y no hay dobles sentidos o si.  El primer día llegamos de madrugada y Jaime, que llegó por la tarde, nos tenía la casa calentita; con sus troquitos en la estufa, saludos, abrazos, besos, charlas y risas; hasta bien entrada la madrugada.


El jueves, día de todos los Santos, nos levantamos y fuimos a San Pedro Manrique, famoso por el paso del fuego, nos tomamos un aperitivo típico torreznos y un revuelto de setas en la zona de bares, a lo mejor es decir mucho cuando sólo hay dos, en donde los micólogos comentaban lo buena que había sido la jornada y unos mostraban a otros sus bolsas, pues ya habían sacado sus hongos de las cestas. La tarde fue muy tranquila con un pequeño paseo por la arboleda más cercana a nuestro pueblo,  "los prados mayores" y otra visita al pueblo de Los Villares de Soria, donde hay un buen restaurante con muy buenas tapas y un  hostelero, que lo mejor que se puede decir de él es que es raro. A nuestra llegada a casa, habían llegado más miembros del grupo y como es de rigor besos, abrazos, cena, charlas y risas. Ese noche me fui a acostar "pronto" pues al día siguiente nos tocaba la excursión programada, del resto del grupo y lo que hizo no hablo, pero algunos se les dio bien.

El tercer día, el de la excursión, teníamos previsto salir a las 10:30, pero hasta los más responsables gandulearon un rato y salimos a las 11:00; así que no salió del todo mal la cosa. Salimos a la carretera en dos coches un total de seis personas, para hacer 71 km hasta la Fuentona.
Este lugar que nos proponíamos visitar se conoce como El manadero de la Fuentona de Muriel, el cual da lugar a el nacimiento del río Abión, lugar de tierras calcáreas donde este pequeño río de aguas trasparentes ha dibujado en sus rocas sus meandros y al cual le acompañan una especie no muy conocida de árboles llamadas Sabinas, que junto a otros árboles y plantas, y debido al otoño, mostraban un paisaje precioso y lleno de: naranjas, rojos, amarillos y verdes. (continuo pero poco a poco) 

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